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30.12.06

'Piercings' y tatuajes en las empresas

Las modas cambian dentro de las empresas. Numerosas compañías han comenzado a incorporar los tatuajes y los piercings en los códigos de aspecto físico que incluyen en sus contratos para atraer a jóvenes profesionales más brillantes, pero con un aspecto menos habitual al que marcan los cánones actuales.
Según una encuesta sobre arte corporal elaborada por la Academia Norteamericana de Dermatología, la mitad de los jóvenes norteamericanos, con edades entre 18 y 29 años, se ha realizado un tatuaje o un piercing en los últimos tiempos, por lo que resulta necesario cambiar los criterios empresariales en este país. En 2003 sólo el 15% de los adultos de EE.UU. se había tatuado, mientras que cuatro años más tarde casi uno de cada cuatro norteamericanos han grabado en su piel algún motivo, un porcentaje que se eleva al 36% en el caso de los menores de 30 años.
Pero el arte corporal va más allá de los tatuajes. Uno de cada tres norteamericanos entre 18 y 29 años ha perforado su cuerpo con un piercing, por lo que buen número de empresas han decidido adaptar sus códigos de vestimenta a los tiempos actuales, siempre y cuando las novedades no afecten a la imagen de la compañía o la relación con sus clientes.
Hacer que los trabajadores se sientan a gusto es una forma de evitar la fuga de los jóvenes talentos a otras corporaciones donde sean tratados con más libertad. En realidad se trata de facilitar un compromiso entre ambas partes. El estudio demuestra que sólo el 15% de los tatuajes son visibles cuando se viste la ropa de trabajo, mientras que la mayoría de los piercings están en la cara, por lo que se pueden quitar fácilmente, en los casos que sea necesario.
El código de vestimenta es un apartado habitual en los contratos de EE.UU., y la discusión de sus términos un elemento de polémica que ha conseguido que en pocos años se haya pasado de unas breves nociones generales a reglamentos de varias páginas. Muchas compañías, sobre todo aquellas que tratan de atraer a clientelas jóvenes -como diseñadores de moda, salones de belleza o grandes firmas de ropa-, han tenido más fácil su adaptación a los nuevos tiempos. Sin embargo, algunas empresas se resisten al cambio y se mantienen estrictas en cuanto a la moda de sus empleados, algo que ha dado lugar a conflictos entre empleado y empleador, que en muchos casos han tenido que ser dilucidados en los tribunales. El llamado caso Costco contra Cloutier ha sido hasta la fecha el pleito más famoso relacionado con el conflicto entre la mentalidad empresarial y el ansia de individualidad. Costco Wholesale es una gran cadena de supermercados con más de 200 puntos de venta al público en todo el país, que despidió a una de sus empleadas, de apellido Cloutier y que se negó a cubrir o quitarse el piercing de su ceja. La joven decidió denunciar a la empresa por despido improcedente y pidió una indemnización. La ex empleada alegó que su negativa atendía a motivos religiosos, ya que formaba parte de la ‘Iglesia de la Modificación Corporal’.

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