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16.11.08

Mentiras e idioteces en el currículum

Casi la mitad de los currículum que reciben las empresas hoy día contienen datos erróneos, o que simplemente no son verdad, según los últimos estudios, lo que conlleva a las empresas a realizar una selección equivocada de personal que más temprano que tarde repercute en su actividad y en los costes finales de éstas. En ello también influye el auge de selección de personal a través de canales telemáticos, como el correo electrónico, que ha limitado bastante la capacidad de reconocer aquellos que maquillan su currículum para acceder a un puesto determinado. Por eso, las empresas de selección de personal están impulsando la figura del revisor de entrevistas, que ayuda a detectar estas falsedades y reducir los costes posteriores. A pesar de la magnitud de este porcentaje (el 40% de los currículum son falsos), y de su conocimiento, los técnicos de recursos humanos de las empresas sólo logran desenmascarar deformaciones de la realidad durante una entrevista en el 35 por ciento de las ocasiones, y en el caso de las entrevistas telemáticas, sólo en un 8 por ciento.
Algunas empresas están aprovechando esta circunstancia para ofrecer un producto con el que la empresa reduce costes, tanto durante el proceso de selección, con la aplicación de recursos telemáticos para realizar las entrevistas, como posteriormente con la revisión de los candidatos para seleccionar al idóneo. Así, podemos calcular que con un sistema de entrevistas tradicional, en un supuesto de tener tres entrevistadores con ocho candidatos cada uno, y dedicando una hora de entrevista, el coste representaría el pago de 24 horas, tres jornadas laborales completas, sin contar el transporte y dietas. Sin embargo, con el uso de los sistemas de entrevista en línea, con el mismo número de entrevistadores y candidatos que en el ejemplo anterior, sólo se tendría un coste de 4,33 horas, ya que el tiempo se reduce a unos veinte minutos de realización del cuestionario base y diez minutos de análisis de cada respuesta recibida. Esta reducción de costes durante el proceso de selección facilita, además, que algún profesional advertido pueda revisar las respuestas y detectar con mayor concreción las "imprecisiones" expuestas. El actual auge de páginas web especializadas en el apoyo a la mejor contratación de empleados, como SelectPro o Fitability, ha obligado a preguntarse la verdadera operatividad de estos, y los estudios demuestran que su eficiencia compensa.
Y es que los casos de historias laborales mal confeccionadas se multiplican en los últimos tiempos, perjudicando incluso al propio solicitante. Frases, correos electrónicos y fotografías que atentan contra toda selección, más allá del tipo de trabajo que se busque, son el pan nuestro de cada día. Mientras que la finalidad de todo currículum vitae debería apuntar a la mejor "venta" del interesado en conseguir un puesto de trabajo, la inclusión de cierta información puede arruinar ese fin por completo. "Disculpen pero no tengo tiempo como para hacer un currículum digno así que les mando este…", es uno de tantos ejemplos. Descripciones de características personales, que deberían destacar aspectos positivos, pueden tornarse lapidarias: "Soy bueno, inteligente, dinámico, verborrágico y pop specialist" para un demandante a un cargo administrativo.
El capítulo 'cartas de presentación' incluye, con triste frecuencia, algunas demasiado benignas como la siguiente: "Me considero agradable, genial, muy buena presencia y con una admirable capacidad de aprendizaje y desempeño, tengo facilidad para ser líder, soy tenaz, emprendedor, muy creativo, perseverante y con algunas otras cualidades que dejo al descubierto para que me juzguen y me valoren por mi esfuerzo y capacidad". En el caso extremo, algunos buscadores de empleo destacan lo negativo: "nivel de inglés, cero; experiencia laboral, nula"; otros, lo obvio: un joven que buscaba un puesto de telemárketing y que no sabía ningún idioma salvo el suyo materno agregó en idiomas: "nivel de español oral, muy bueno; escrito, muy bueno". Aunque tal como está el nivel en el dominio del lenguaje castellano entre los propios hispanohablantes, un idioma cada vez más prestigioso y vital en el mundo de los negocios, casi que no sería desdeñable contratarlo si realmente fuera cierto lo que el muchacho aseguraba con tanta aseveración. Pero siguiendo con el tema de las mentiras curriculares, también información secundaria, como el listado de hobbies, puede restar puntos. Un caso es el de una chica que enumeró: "leer, viajar y salir con mi novio". Exageraciones, como la que sigue, no son para nada correctas: "Les escribo para conseguir un trabajo y porque tengo propuestas para que ganen más de cinco millones de dólares, sin otro particular, los saludo atentamente". Detalles que no son necesarios abundan en muchos currículum agregando apartados sobre la historia familiar donde describen a qué se dedica el padre y la madre, los hermanos, con los respectivos documentos de identidad de cada uno, qué mascotas tienen y cuáles son sus nombres. Incluso si pagan alquiler algunos incluyen a cuánto asciende éste, otros añaden si tienen autos u objetos de valor, o descripciones físicas tales como el color del cabello, medidas (110-60-90), color de ojos, altura... y todo esto aunque no se los busque para trabajos de exposición al público.
El orden de los datos, que parece no tener crucial importancia a priori, puede convertirse en lo que más resalte –y no precisamente por algo bueno-. Un caso real: "Nombre y Apellido: xxx. Nacimiento: xxx. Fumador: NO (tampoco bebo). Domicilio,... etc".
En ocasiones, son las direcciones de correo electrónico las que opacan el resto de la información en el currículum respectivo. Algunas incluso son de pésimo gusto: rubiapechugona@, o para nada recomendables: elcandidatoquenecesitas@, llamameyveras@, esperotumail@ o, el_tio_juan@. El "asunto" del mail que se envía presenta, por lo que parece, cuantiosas complicaciones. Un joven colocó textual: "Subject: SOPORTE TÉCNICO, etc. no me entran todos los asuntos ja-ja-ja". Aunque, definitivamente, las fotografías que se acompañan pueden complicarlo todo. En muchos currículum aparecen imágenes de candidatas a secretarias desnudas, con importantes escotes o poses en bikini con el novio. Otros envían sin ruborizarse imágenes de oficina, coloreando con blanco y dibujando con anteojos negros al resto de los compañeros, o echados sobre el capó de un automóvil con sobrinos pequeños, colegas de fútbol en mitad de alguna celebración y hasta ha habido postulantes disfrazados de carnaval.
Pero quizás lo que más dificulta a los candidatos es el item de "remuneración pretendida". Especialmente si se resuelve así: "Busco progreso, sueldo $XXX. (aprox.) y ...siempre habrá algo más, No?!". Se repite también en este punto: "lo justo" y "lo que merezco". Aunque algunos otros apuntan más alto: "Busco algo que me dé mucho dinero para realizar mis sueños... Prometo cumplir con los compromisos, siempre que sean legales".
Los currículum que semejan un libro por su larga extensión, y que pueden oscilar entre las diez y el medio centenar de páginas, son un clásico junto a las cada vez mayores y de muy mal gusto faltas de ortografía: donde se encuentran ejemplos varios, como el de una chica que buscaba un puesto en el área de sistemas informáticos y escribió "coneccion". También las mentiras, que saltan rápidamente a la vista, sobre todo si el mismo candidato presenta tres currículum totalmente distintos con los mismos datos personales.
Hay, pues, un crecimiento de la informalidad que luego se ve reflejado en el comportamiento laboral habitual de muchas empresas y en la falta de compromiso de los trabajadores (inclúyase aquí, por supuesto, jefes). Hay un tema vinculado a la falta de cultura laboral, al desconocimiento de la autoridad, a la falta de disciplina (problema que ya arrastramos desde la escuela) en cuanto a cumplir las normativas de la compañía como a cumplir con los horarios, por ejemplo, en lo que los currículum no son nada más que la antesala de lo que luego nos vamos a encontrar. Como reza el dicho: no se le pueden pedir peras al olmo. Un último par de apuntes lamentables: Los currículum que se mandan a través de páginas web de Internet provocan que aparezcan palabras abreviadas o coloquiales, del tipo "xq" o "tb" que se ven mucho en las cartas de presentación escritas in situ. Y aunque hay datos falsos que pueden tener que ver con el miedo al prejuicio (mentir con la edad o con los hijos), la mayoría hablan muy a las claras de las características de la personalidad del solicitante, de la motivación al trabajo que se pretende ocupar o de la capacidad del aspirante.

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